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“Lincoln de Antaño”, un archivo vivo de la memoria colectiva que crece desde las redes

LOCALES. Fabián Pérez, el creador del proyecto, dialogó con La Posta sobre el origen, su impacto en la comunidad y la importancia de preservar la historia a través de imágenes.

Lo que comenzó como una simple publicación en las redes sociales terminó convirtiéndose en un verdadero “museo virtual” de la memoria colectiva del Distrito. Así define Fabián Pérez a “Lincoln de Antaño”, espacio digital que desde hace más de catorce años rescata y difunde imágenes históricas de la comunidad.

Según lo relatado en diálogo con La Posta, la iniciativa surgió casi de casualidad. “‘Lincoln de Antaño’ nace por una motivación que fue ver un álbum de fotos en la casa de mi suegro, Néstor Lavarra. Era un álbum muy bien cuidado, con imágenes de la fuente de la plaza Rivadavia, el antiguo edificio de la Municipalidad, el Banco Nación, el Banco Provincia, el Banco Español y la Escuela N° 2, entre otras”, cuenta.

Ese primer acercamiento despertó algo más profundo. “La idea fue publicarlas en mi Facebook personal, lo cual motivó una gran llegada. Empecé a recibir muchas solicitudes de amistad y ahí me pareció que había que potenciarlo. Así nace la página, en los primeros días de abril”, recuerda.

La primera imagen compartida fue una toma aérea de la iglesia y la plaza central. “No esperaba la repercusión. Predominaba el boulevard de la avenida Massey, con esos bulevares clásicos que tenía Lincoln. Esa fue la primera publicación. Y, a partir de ahí, todo creció”, señala.

Para Pérez, el valor del proyecto radica en el impacto emocional que generan las fotografías. “Rescatar fotos de Lincoln es muy importante. La historia, llevada a través de una imagen, provoca algo en cada persona. Hay lugares que yo no conocí personalmente, pero a través de la foto te transportan a una etapa del Lincoln que fue ediliciamente muy rica y que hoy, en muchos casos, ya no existe”, dice.

Esa conexión también se refleja en la interacción con el público. “Una foto significa un recuerdo, y eso se potencia con los comentarios, con anécdotas. Hay gente que se ha reencontrado a través de la página. Personas que hacía años no se hablaban y que se reconocen en una imagen o en un comentario”, destaca.

Con el tiempo, el crecimiento fue sostenido y colectivo. “Las fotos empezaron a llegar de todos lados. Primero, de manera física; después, por WhatsApp o por la mensajería de la página. Hoy tenemos una cantidad innumerable de material, todo al alcance de la comunidad”, explica.

Lejos de ser un espacio solo para la nostalgia, “Lincoln de Antaño” también ha logrado captar el interés de las nuevas generaciones. “Las escuelas son las que más consultan, sobre todo en julio, cuando se acerca el aniversario de Lincoln. Es un mes muy fuerte para la página, con muchas reproducciones y participación”, reconoce.

En el mismo sentido, Pérez remarca el valor educativo del contenido. “A partir de una foto, se pueden descubrir historias, reconstruir momentos y entender cómo fue evolucionando la ciudad”, sostiene.

Uno de los temas que más lo apasionan es el carnaval. “Me gusta mucho rescatar la historia de las carrozas y cómo fue progresando la cartapesta hasta el nivel que tiene hoy Lincoln, que es único en el mundo”, enfatiza.

A lo largo de los años, el archivo también deja en evidencia los cambios y las pérdidas en el patrimonio local. “Me gustaría que se pueda recuperar la fuente de la plaza Rivadavia. Y el edificio de la Escuela N° 2, que para mí no se debió tocar. Era imponente. Me pregunto qué pasó para que no se pudiera defender”, reflexiona.

También manifiesta su preocupación por el estado de la estación de trenes. “Es una imagen muy fuerte del Lincoln de hoy. El tren les dio vida a muchos pueblos y hoy no solo se perdió eso, sino que también se está perdiendo un edificio histórico. Ojalá haya decisión política para recuperarlo y darle un uso cultural”, remarca.

A pesar del crecimiento y la visibilidad, Pérez deja claro que el espíritu del proyecto se mantiene intacto. “Hemos recibido propuestas publicitarias, incluso de empresas importantes, pero no es la idea lucrar. Creemos que cambiaría la esencia. La página es para compartir, para recordar, no para hacer un negocio”, enfatiza.

También menciona la posibilidad de llevar el material a una exposición física. “Sería muy lindo, pero es difícil por la cantidad de material y por una cuestión económica. La idea está, pero por ahora no es posible”, admite.

Finalmente, subraya que el proyecto no es individual. “Hay mucha gente que colabora permanentemente. Juan Paoletti es un pilar fundamental, y también todos los que aportan fotos, comentarios e historias”, revela.

Y concluye con una definición que resume el sentido de “Lincoln de Antaño”: “Para nosotros, es un museo virtual al alcance de toda la comunidad”.