“La gente con menor poder adquisitivo destina la mayor parte de sus ingresos a la comida, los servicios públicos y los remedios”
POLÍTICA. El jefe de Gabinete municipal, Ramón Parera, analizó la situación económica del país. Señaló que, aunque la inflación se ha desacelerado, el costo de vida sigue en aumento y afecta principalmente a los sectores más vulnerables.
En un extenso diálogo con el periodista Carlos Cifaldi, el jefe de Gabinete municipal, Ramón Parera, abordó la problemática inflacionaria y el impacto de las políticas económicas en la sociedad. En ese marco reflexionó sobre el sistema político argentino y las dificultades que enfrentan los partidos tradicionales para adaptarse al siglo XXI.
Parera realizó un análisis sobre la situación inflacionaria en Argentina y la metodología de medición utilizada por el Indec. “La realidad es que a esto ya lo sabemos de todos los Gobiernos anteriores. Ocurrió con Alberto Fernández, pero también con Cristina Kirchner”, afirmó, remarcando que la inflación ha sido una constante de las últimas administraciones.
Según el funcionario, el problema radica en la selección de productos a los que el Indec toma como referencias para medir la inflación. “Hoy en la Argentina se está midiendo el aumento de los teléfonos fijos, que prácticamente no existen, de los periódicos en papel o de los cigarrillos, cuyo consumo ha disminuido considerablemente. Sin embargo, no se presta la misma atención a productos esenciales como la carne, el pan o los medicamentos”, dijo.
El impacto de la inflación golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables. “La gente con menor poder adquisitivo destina la mayor parte de sus ingresos a la comida, los servicios públicos y los remedios. Y hoy los jubilados tienen que elegir qué medicamento comprar, porque el Pami ha reducido la cobertura en muchos casos”, alertó.
Si bien reconoció que “no tenemos la inflación galopante de hace dos años”, sostuvo que el ajuste económico sigue recayendo en la sociedad. “Pasamos de un populismo de izquierda a un populismo de derecha, pero al ajuste lo sigue pagando el pueblo”, lamentó.
En su análisis, Parera también vinculó la situación actual con un proceso que, según él, se había iniciado en la crisis de 2001. “Estamos en un país donde los dos partidos tradicionales, el peronismo y el radicalismo, han implosionado porque no supieron adaptarse al siglo XXI. Son estructuras del siglo XX que no evolucionaron”, evaluó.
De acuerdo con su perspectiva, el sistema político argentino se encuentra desfasado en relación con las democracias modernas. “Hoy los partidos en el mundo son más dinámicos y trabajan en coaliciones. No existen los partidos de masas como en el siglo pasado. Con la excepción de Estados Unidos, donde gobierna un solo partido, en la mayoría de los países democráticos se forman alianzas”, explicó.
También advirtió sobre la falta de interés de las nuevas generaciones en la política tradicional. “Más del 50% del electorado son jóvenes nacidos en democracia que no vivieron la dictadura y muchas veces desconocen su impacto. Es nuestra responsabilidad, como adultos y como integrantes de la sociedad, educar sobre lo que significó ese período. Sin embargo, hoy tenemos un Gobierno nacional que reivindica algunas de esas prácticas, que niega los derechos de las mujeres y el cambio climático, y que incluso ha insultado a las personas con discapacidad”, enfatizó.
Otro de los puntos destacados por Parera fue la necesidad de modernizar el sistema electoral argentino. “Tenemos un mecanismo que tiene más de 100 años. Si bien la boleta única representa un avance, deberíamos implementar el voto electrónico y otros sistemas que faciliten la selección de candidatos”, propuso.
Finalmente, el funcionario local cuestionó la complejidad del actual proceso electoral. “Es muy difícil, para el votante, enfrentarse a un cuarto oscuro con 80 o 90 boletas, cada una con 50 o 60 nombres. Para alguien que no sigue la política todo el año, es casi imposible tomar una decisión informada”, argumentó.