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Familiares y amigos de Eduardo Guerrero lo recordaron, a cuatro años de su fallecimiento

FATAL. Fue con un encuentro en el sector de las vías del ferrocarril y el acceso Hipólito Yrigoyen. Hubo música y una radio abierta. El joven había perdido la vida tras circular en moto y ser embestido por un policía de franco que iba en estado de ebriedad y en contramano.

Cada 16 de enero es un día de profundo dolor para Itatí Domínguez y Eduardo Guerrero, ya que es la fecha en que su hijo “Edu” perdió la lucha por su vida, tras dos meses de agonía. Eduardo Guerrero (hijo) fue embestido, mientras circulaba en moto, por el oficial de policía Juan Manuel Odermatt, quien iba en otra motocicleta, en estado de ebriedad y en contramano.

Este sábado 18 de enero, en conmemoración del fallecimiento de “Edu”, familiares, amigos y allegados se congregaron en el sector de las vías y el acceso Hipólito Yrigoyen. La convocatoria incluyó radio abierta, música y el recuerdo de los padres del joven que había perdido fatídicamente la vida. La familia también contó con el acompañamiento de otros familiares de víctimas de casos vinculados con el accionar policial.

En ese marco se vivieron momentos de profunda congoja, pero también se pudo sentir la fortaleza de seguir luchando en la búsqueda de justicia.

La noche del 15 de noviembre del 2020, dos motos habían colisionado en la intersección de las calles Belgrano y Laprida de Lincoln. Una de ellas era manejada por Eduardo Guerrero, quien iba acompañado por Priscila Amado, y debido al impacto había recibido heridas de consideración, había agonizado 60 días y había fallecido en el hospital de Junín el 16 de enero del 2021. El otro vehículo era conducido por el entonces cabo de la policía montada Odermatt, quien no estaba en funciones en el momento del siniestro y, según está acreditado en la causa, se desplazaba alcoholizado y en contramano.

“En esta línea de interpretación de los hechos y de la prueba producida que dimana de la normativa procesal, surge, en forma indubitada, que el imputado conducía la motocicleta con un índice de alcohol en sangre de 1,02 gr/l, es decir, más del doble del límite que se permitía, a la fecha del hecho”, había señalado en el veredicto el juez Cóppola, quien había condenado en primera instancia al policía.