Interés general

Destacan la industrialización en la construcción de viviendas

Guillermo Dowyer, CEO de Link Argentina, destacó que el cambio de paradigma ya está en marcha.

En un país donde la construcción tradicional sigue siendo un proceso lento, costoso e imprevisible, se abre paso una verdadera revolución: la industrialización de la construcción. Mientras que en otros sectores, como la industria automotriz o la fabricación de electrodomésticos, la producción en serie y la precisión son la norma, en Argentina la vivienda aún se erige con métodos artesanales, con ladrillo sobre ladrillo, sobrecostos y largos plazos de entrega. Ante esta realidad, surge una alternativa que promete transformar el mercado.

Guillermo Dowyer, CEO de Link Argentina, encabeza la iniciativa de Hausind® Flex Build Suit, una iniciativa que coordina el trabajo de diversas empresas e industrias como propuesta hacia una construcción 100% industrializada.

¿Por qué considera que el sistema tradicional de construcción ya no es viable en Argentina?

El sistema tradicional está claramente en crisis. Meses de retrasos, sobrecostos y una calidad que depende en gran medida del clima y del azar evidencian que el método actual ya no cumple con las exigencias del siglo XXI. Los desarrolladores y la gente que necesita construir una casa enfrentan problemas diversos, el principal es el precio, pero también los tiempos y la garantía de calidad.

Mientras que otras industrias han adoptado procesos optimizados y en serie, la construcción sigue siendo un proceso artesanal, lo que genera ineficiencia y dificulta alcanzar la precisión, escalabilidad y portabilidad que el mercado demanda.

¿Qué desafíos enfrenta actualmente el sector de la construcción en Argentina?

“Uno de los principales desafíos es la escasez de mano de obra. Se estima que en la próxima década el 30% de los trabajadores se jubilará, mientras que la incorporación de nuevos operarios apenas llega al 5%. Además, hoy menos del 5% de las viviendas se construyen con sistemas industrializados, frente a países como Suecia o Países Bajos, donde la cifra supera el 50%. Este desconocimiento, la resistencia al cambio y la falta de incentivos impiden una transformación que, de todos modos, es inevitable.”

¿Cuál es la diferencia principal entre la construcción modular y la industrialización de la construcción que proponen?

Es fundamental aclarar esa diferencia. La construcción modular suele basarse en diseños predeterminados y enlatados, lo que limita la creatividad y la personalización. En cambio, la industrialización que promovemos permite total flexibilidad arquitectónica: cada vivienda se diseña a medida y se fabrica en entornos controlados, usando módulos, panelizado, elementos ensamblados, y decenas de “casapartes” que generan productos más eficientes. Esto se traduce en una alta precisión y eficiencia, permitiendo reducir los tiempos de obra y los costos sin sacrificar la adaptabilidad a las necesidades de cada proyecto.

¿Cómo ve el futuro de la construcción en Argentina?

“El cambio ya está en marcha. Las proyecciones indican que, en 2030, hasta el 20% de las viviendas en Argentina podrían construirse mediante sistemas industrializados, un salto necesario para enfrentar la demanda de más de 3 millones de unidades. La industrialización no solo optimiza tiempos y costos, sino que también garantiza una mayor calidad y sostenibilidad, alineándose con las tendencias globales. Queda claro que las empresas que abracen esta evolución serán las líderes del mercado en los próximos años.”

Se está hablando mucho de la importación de casas chinas, ¿cómo se integra la experiencia internacional, en especial la china, en su modelo?

China es un claro exponente de la construcción industrializada. Allí, gracias a procesos altamente optimizados, es posible levantar edificios de más de 30 pisos en tan solo una semana. Pero las casas chinas deben seguir el mismo proceso de los demás productos chinos, y aún es prematuro. En nuestro modelo, combinamos lo mejor de la eficiencia de la industria china –con acuerdos que incluyen más de 10 fábricas tecnificadas– con la experiencia y adaptabilidad de los proveedores locales. Esta sinergia nos permite fabricar casas a medida, reduciendo hasta un 40% los tiempos de entrega y ofreciendo precios competitivos, siendo realistas y muy rápidos.

¿Qué ventajas ofrece la propuesta de HausInd® al mercado local?

Nuestra solución no solo moderniza la construcción, sino que la reinventa. En comparación con otras alternativas, HausInd® integra lo mejor de dos mundos:

  • La industrialización flexible permite diseños personalizados en lugar de ‘casas enlatadas’.
  • Una red de proveedores líderes garantiza calidad y precisión en cada componente.
  • Soluciones llave en mano que integran tierra, construcción, comercialización y gestión de inversiones.
  • Una capacidad productiva superior que nos permite proveer miles de m2 mensuales, desde nuestras plantas locales y aliados estratégicos en China.

Todo esto se traduce en viviendas de alta calidad a menor precio, entregadas en pocas semanas y con presupuestos cerrados, eliminando sorpresas y reduciendo el impacto ambiental.

¿Una conclusión final para los interesados?

Creemos que la construcción tradicional va a transformarse en un lujo para pocos, y nosotros, modestamente pero con una idea clara, estamos abriendo el camino hacia un futuro en el que construir viviendas sea tan rápido, eficiente y predecible como fabricar cualquier otro producto.

Nuestra vocación colaborativa está a la vista, así que invitamos a empresas, desarrolladores e inversores a sumarse a esta revolución para liderar el futuro de la construcción en Argentina y transformar juntos la realidad de millones de familias que necesitan una casa.

Nuestro país está marcado por una deuda habitacional crónica, en la que se multiplican los sueños pospuestos para más de 10 millones de argentinos. En un momento crucial en que el mercado se debate por los altos costos de la construcción y las familias esperan una solución digna, la propuesta de Hausind® surge como un rayo de esperanza. Auguramos un futuro en el que el lento y costoso ritual del ladrillo y el cemento se transforme en una sinfonía de eficiencia, velocidad y calidad que sea la llave para desbloquear el acceso a la vivienda que tantos anhelan. (DIB)