Sociedad

Pesar en la comunidad por el fallecimiento del músico Carlos Alonso

DOLOR. El viernes, la noticia sacudió al mundo artístico de Lincoln y también a todos los que lo conocían. El deceso ocurrió tras un accidente sufrido, días antes, en la ruta 50, con su compañera Mirta Barbero, cuando una camioneta había embestido fuertemente al auto en que viajaban.

Una triste noticia sacudió a la comunidad de Lincoln el viernes pasado. El músico y comunicador, pero sobre todo buen tipo, Carlos Alonso murió tras pelear durante una semana, luego de un accidente que le había provocado el desplazamiento de una vértebra, con un cuadro que había ido empeorando con los días.

El siniestro vial había sucedido el viernes 28 de noviembre por la mañana en el cruce de la Ruta Provincial N° 50 y el acceso al cementerio de Vedia. El hecho había terminado con Alonso y su esposa Mirta Barbero lesionados.

El accidente había involucrado a dos vehículos. Uno de ellos era una Chevrolet en la que circulaban dos hombres de 54 y 59 años, respectivamente, ambos oriundos de Vedia, quienes habían resultado ilesos. Por su parte, el segundo, un Renault Stepway, era conducido por Mirta Barbero, acompañada por Carlos Alonso. La camioneta había subido a la ruta de manera imprudente y chocado fuertemente al rodado menor del lado del acompañante. A consecuencia del impacto, los ocupantes del auto habían sido trasladados por los servicios de emergencia al centro de salud vediense.

Después de los chequeos correspondientes, se había conocido que Barbero tenía una fractura en el tobillo, mientras que Alonso padecía el desplazamiento de una vértebra cervical. En principio, el cuadro del hombre parecía estable y requería una intervención quirúrgica, pero lamentablemente empeoraría con el correr de los días y, finalmente, el viernes sucedió el fallecimiento.

Alonso era músico desde niño y había integrado un total de quince agrupaciones. Desde sus inicios, había formado parte de Los Purretes, Sconlin-Jazz, The Blottis, el Grupo Gamuza, Guatamba, Sexteto Corazón, la Orquesta Montecarlo, el Grupo Acuario, el Grupo Recuerdos, Tango Trío, Los Halcones, Cumbia 6, Tango 4, Chamameceros Linqueños y Viejos Conocidos. Actualmente estaba ensayando con Los Tumbadoras, agrupación con la que no había llegado a participar del carnaval, evento en el que había incursionado en una gran cantidad de ocasiones, consiguiendo varios primeros premios.

Se trata de un hombre muy querido en la comunidad, que había tenido participaciones en la televisión local en la década del ’70 y también su recordado ciclo radial con Mirta Barbero en FM Tiempo, durante diecisiete años, los domingos por las mañanas. Además, había formado parte del Teatro Independiente de Lincoln, con el que había participado de varias obras. La última de ellas era “La Nona”, que se había presentado el pasado 1 y 2 de noviembre en Lincoln, y el 9 del mismo mes en Martínez de Hoz.

“Carlitos” Alonso, “Fierro”, había perdido la vista en un intento de suicidio en el 2001. “Dios fue muy generoso conmigo porque me dio la posibilidad de salvarme, pero me puso ante una disyuntiva como es quedar ciego”, le había dicho recientemente a La Posta.

Luego de ello había llegado el reencuentro con Mirta, su amor de la adolescencia, y juntos habían construido una hermosa historia de amor que perdurará más allá del tiempo.

La Posta les había realizado una nota a Carlos y Mirta pocos días antes del accidente, y se queda una frase que refleja de cuerpo entero el sentir de este hombre que, a pesar de todo, decidió luchar hasta el final. “Las cosas que te pasan en la vida, como me pasó a mí, sirven para decir: ‘Puta, che, no le busquemos la quinta pata al gato. Vamos a tratar de que la vida, de que los años que nos quedan, los pasemos lo mejor posible y a las oportunidades que tenemos, aprovecharlas’. Yo estuve a un milímetro de la muerte y tengo la oportunidad de estar vivo, y en veinticinco años pasamos tantas cosas… Aprovechamos a hacer tantas cosas. ‘Qué boludo, ¿no? Si hubiese partido, ¡qué boludo!’… Todo lo que me hubiese perdido, porque tenemos siete nietos y los disfruté a pleno. Me hubiese perdido muchas cosas. Siempre digo cuando escucho que alguien se suicida: ‘Puta, me hubiese gustado charlar con él’. Porque la vida te da revancha. No es fácil, pero te fortalece. A mí me fortaleció. Estar ciego para decir: ‘Mierda, hay que meterle’” (Carlos Alonso).