Otra vez el derecho a la vivienda digna y adecuada, otra vez el incumplimiento del Ejecutivo municipal…
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, sancionada por las Naciones Unidas en 1948, establece el derecho universal a una vivienda digna y adecuada.
Nuestra Constitución Nacional expresa que la vivienda es un derecho que el Estado debe garantizar (Artículo 14 Bis) y, además, que las Convenciones Internacionales que han sido ratificadas (firmadas) por Argentina, como la de los derechos humanos, tienen jerarquía constitucional, es decir que son tan importantes como la ley suprema.
Una vivienda digna y adecuada es aquella cuyos moradores disponen de espacio suficiente y están protegidos contra otros riesgos (humedad, contaminación del suelo y del agua, vectores de enfermedades). Por eso no se debe construir en zonas donde la contaminación representa una amenaza para el derecho a la salud, poniendo en riesgo la seguridad física de los ocupantes. Ha de estar ubicada de modo que permita el acceso a los lugares de trabajo, a los servicios de atención de la salud, a las escuelas y a otros servicios sociales. Una vivienda es digna también cuando sus habitantes tienen títulos de propiedad legalmente válidos.
La dignidad se construye desde los cimientos, desde el pensar la casa, el barrio, el espacio verde, el lugar de la escuela, con una concepción participativa de los futuros ocupantes en todo el proceso de producción habitacional.
Es verdad que, en el problema de la vivienda, está primero el de acceso a la tierra. En la provincia de Buenos Aires existe la Ley N° 14.449 de Acceso Justo al Hábitat, sancionada en el 2012 y vigente desde el 2013, que tiene como principal objetivo promover el derecho a la vivienda, y a un hábitat digno y sustentable. Además, indica que en los Municipios de la provincia se creen los consejos de Hábitat que deben planificar el desarrollo habitacional de la ciudad, no dejándolo librado al mercado inmobiliario. En Lincoln está vigente una ordenanza municipal, votada por unanimidad en el Concejo Deliberante, que ordena la conformación del mismo. Esta última se está incumpliendo hasta la actualidad, puesto que el Ejecutivo municipal nunca ha concretado la puesta en marcha de dicho consejo, a pesar de los innumerables reclamos de organizaciones políticas y sociales de nuestra ciudad, entre ellas “Linqueños por los Derechos Humanos”.
Tener el derecho a una vivienda no significa acceder fácilmente a su cumplimiento. Las leyes pueden ser muy justas, pero requieren de voluntad y decisión política de los gobernantes para ser puestas en práctica.
Lincoln, al igual que la mayor parte del país, tiene un serio déficit habitacional, reconocido por las últimas gestiones municipales de diferente color político, rompiendo con una larga historia de construcción de viviendas sociales, llevada adelante por las gestiones intransigente, primero, y radical, después. El derecho a la vivienda continúa siendo un tema pendiente de solución.
La toma de los terrenos del barrio Cirigliano, ocurrida en el 2013, puso la cuestión en la agenda cotidiana. En años sucesivos continuó agravándose la problemática.
Hoy, y desde hace varios días, en el Patio Cívico de los Derechos Humanos continúa un acampe que lleva a cabo un grupo de mujeres que reclaman ser escuchadas por el intendente Serenal, para que el Estado municipal les garantice el derecho a una vivienda digna y adecuada. Aún no han sido recibidas.
El centro de las políticas públicas deben ser las personas más vulneradas y sus derechos. Parece que el Ejecutivo municipal no comprende o no quiere comprender que las personas que crecen con alimentación, vivienda, salud y educación podrán ser mejores hombres y mujeres para la democracia.
El Gobierno municipal tiene las herramientas para solucionar el drama de tantas familias linqueñas. Por ejemplo, una de ellas es poner en funcionamiento el consejo de Hábitat ya.
Por “Linqueños por los Derechos Humanos”.
