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Nada nuevo bajo el sol

“La censura de prensa, la persecución a intelectuales, los allanamientos y los asesinatos son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina”. Así comenzaba Rodolfo Walsh su carta abierta de un escritor a la Junta Militar el día anterior a su intento de secuestro y asesinato, en marzo de 1977.

La actual política económica es prácticamente un calco de la implementada por Martínez de Hoz durante la dictadura cívico-militar, de la que recientemente se cumplieron 50 años de su inicio.

El 24 de marzo de 1976, los militares derrocaron a un Gobierno del que formaban parte. Lo que liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez, sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ellos continuaron y agravaron.

Se restauraron ideas e intereses económicos de minorías. Una política semejante solo puede imponerse transitoriamente con represión a las fuerzas populares y amordazando la prensa.

El principal objetivo del golpe fue económico: desarticular el entramado productivo nacional, favorecer a una minoría y, con represión, contener las reacciones. Cualquier parecido con la realidad actual del país no es pura semejanza.

En las expresiones del actual Presidente podemos encontrar frases calcadas de discursos de Martínez de Hoz: desregulación, reducción del salario real de los trabajadores, disminución de su participación en el ingreso y aumento de las horas de labor para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.

Mientras el país deja fuera del mercado laboral 300.000 trabajadores registrados, hay nichos que se están enriqueciendo a costa del resto. Todo, favorecido por una bicicleta financiera que no es nueva, que padecimos hace poco con el mismo ministro de Economía y que se sustenta en una colosal toma de deuda externa.

Como se predecía, este modelo no cierra sin represión. Se aplica un protocolo de seguridad anticonstitucional y se les asignan a fuerzas de seguridad tareas que tienen expresamente prohibidas.

Pero, como aún en este contexto hay marchas masivas y protestas que se reprimen, como la de los miércoles frente al Congreso nacional, perfecciona el aparato represivo pretendiendo ocultar la situación, atacando a los trabajadores de prensa, especialmente a los fotógrafos. Hay una gran cantidad de denuncias en este sentido, siendo el caso más emblemático el de Pablo Grillo.

Los resultados de esta política han sido catastróficos. En estos dos años y medio de Gobierno libertario, han disminuido el consumo de alimentos, el de ropa y el de medicamentos. Y se incrementó la incidencia de enfermedades prevenibles por la reducción de programas de vacunación y prevención. Se redujeron el presupuesto de educación y el de salud pública, y centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por los bajos sueldos o la “racionalización”. Se está desarticulando el sistema científico-tecnológico, base del desarrollo del país. Se paralizó prácticamente la obra pública.

Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado desaparecen hasta disolverse en la pura anemia, solo la deuda externa se incrementa.

Como ya fue dicho, este Gobierno está replicando las políticas de la dictadura y, hoy más que nunca, debemos ejercitar la memoria y decir Nunca más.

Por Linqueños por los Derechos Humanos.