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La Casa de Té celebra sus diez años: “Siempre fue mi sueño tener una casita de té”

ANIVERSARIO. A pocos días de cumplir una década, Jorgelina Perassi repasó el camino recorrido, habló del esfuerzo detrás del emprendimiento y agradeció por el acompañamiento de los clientes que la eligen día a día.

El 31 de mayo, la Casa de Té celebrará sus diez años de vida, consolidándose como uno de los espacios gastronómicos más cálidos y reconocidos de la ciudad.

Detrás de este proyecto está Jorgelina Perassi, quien dialogó con La Posta y recordó cómo había nacido el sueño de abrir una casa de té en Lincoln.

“Siempre fue mi sueño tener una casita de té, aunque lo veía muy lejos”, cuenta. Antes de concretarlo, dio sus primeros pasos en Las Camelias, su pastelería, experiencia que la impulsó a animarse al desafío de crear un espacio propio.

“En ese momento no había nada en Lincoln de estas características. La simple idea de poder compartir buenos momentos fue lo que me impulsó a llevar adelante este proyecto”, expresa.

Con esfuerzo, constancia y mucho trabajo diario, la Casa de Té ha logrado transformarse en un lugar elegido por vecinos y visitantes. Para Jorgelina, gran parte de esa esencia tiene que ver con la sencillez y la calidez del espacio. “La simplicidad es fundamental. Es un lugar cálido para poder disfrutar de un buen momento”, señala.

Además, destaca todo lo que implica sostener un emprendimiento gastronómico a lo largo del tiempo. “Es una gran responsabilidad. En un lugar gastronómico se requieren mucha dedicación, compromiso y amor por lo que se hace”, afirma.

En ese sentido remarca que la atención al cliente es uno de los pilares fundamentales del lugar. “Lo más importante es la buena atención. Y, detrás de la pastelería, hay mucha dedicación en todo lo que se elabora día a día, junto con compañerismo y buena onda”, agrega.

Jorgelina también reconoce el acompañamiento constante de los clientes, especialmente durante las mañanas, uno de los momentos más concurridos del local. “La Casa de Té tiene sus mejores clientes principalmente de mañana”, comenta entre risas.

Al mirar hacia atrás, la emprendedora se sorprende por el paso del tiempo. “Pasó el tiempo sin darnos cuenta… ¿Diez años ya?”, se pregunta. Y, aunque reconoce que el contexto actual es complejo, asegura que mantiene intactas las ganas de seguir creciendo. “Es un momento difícil, como muchos otros, pero, como siempre digo, hay que seguir y no bajar los brazos”, subraya.

Con nuevos proyectos en mente y la pasión de siempre, Jorgelina agradece por el cariño de quienes acompañan el emprendimiento desde hace años. “Los proyectos siempre están y son lo que nos ayuda a seguir adelante. Mi deseo es que nos sigan eligiendo y seguir trabajando para mis clientes, que es lo que más me gusta”, asevera.

Finalmente, deja un mensaje para quienes sueñan con emprender. “No tengas miedo, aunque es inevitable. Es un gran desafío, pero vale la pena el esfuerzo”, cierra.