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Familia Tellechea abrió su nuevo local: desde 1907 a hoy, una historia que sigue viva en Lincoln

COMERCIO. En Massey 690 está ubicado el flamante espacio de venta de los productos de calidad que tienen sobre su espalda un recorrido centenario. Cuatro generaciones que se resumen en un camino forjado a fuerza de trabajo y visión estratégica.

La historia de la familia Tellechea en Lincoln se remonta a principios del siglo XX, cuando Agustín Joaquín Tellechea llegó desde España, en 1907, en busca de nuevas oportunidades, y de un futuro construido con trabajo y esfuerzo.

Sus primeros años en la ciudad lo encontraron trabajando con su hermano Francisco en un horno ubicado a un kilómetro de la estación, sobre la actual prolongación de la avenida Massey. Allí dieron sus primeros pasos en la producción y en la vida de trabajo que marcaría el camino de la familia.

Con el tiempo, alquilaron chacras en la zona del actual parque municipal, donde comenzaron a desarrollar la actividad que definiría su historia: el tambo. Criaban vacas coloradas, ordeñaban a mano y realizaban reparto de leche en el pueblo, llevando el producto directamente a los hogares de Lincoln.

En 1919, Agustín concretó la compra de las propiedades donde hoy funciona el tambo de El Zorzal, consolidando definitivamente el proyecto productivo familiar. Para entonces, la actividad ya se había trasladado allí y sostenían un sistema de reparto a domicilio, además de enviar crema a la estación dos veces por semana.

La vida en el campo implicaba aprovechar cada recurso. En determinadas épocas del año, desnataban la leche y utilizaban el suero para alimentar a los cerdos, reflejando una forma de trabajo integral, austera y sin desperdicios.

En 1927, Agustín incorporó un Ford T, sumándole modernidad a la logística del emprendimiento. Años más tarde, en 1931, se casó con Irene Iribarren, formando la base de la familia que continuaría este legado.

Luego de Agustín, su hijo Juan Agustín Tellechea, conocido como “Chacho”, siguió el camino familiar. Se instaló en el campo en el que había comenzado a trabajar su padre, donde impulsó el crecimiento de la actividad lechera, incrementando el ordeñe manual y, posteriormente, incorporando el tambo mecánico con su esposa, Alicia Russo.

En 1951, la actividad dio un nuevo paso con la entrega de la producción de leche a fábricas de la zona, marcando una transición desde el reparto directo a domicilio hacia un sistema más industrializado. En ese contexto, se formó la cooperativa de tamberos local, de la cual “Chacho” formó parte, consolidando el trabajo conjunto entre productores y acompañando la evolución de la actividad lechera en la región.

De sus cuatro hijos, cada uno siguió su propio rumbo, manteniendo el vínculo con el trabajo y la producción: Miguel se desempeña como contratista rural; María, como partera; mientras que “Juancho” continúa al día de hoy con el tambo en El Zorzal.

Por su parte, Daniel se casó con Fabiana Nardi, hija de Juan Nardi y Ángela Bearzotti. En 1990 comenzaron a trabajar el campo, dando inicio a una nueva etapa productiva familiar. Más adelante desarrollaron un establecimiento lechero en el campo que hoy lleva el nombre “Ángela”, en homenaje a su madre.

Allí, en octubre de 2016, dieron un paso fundamental en esta historia con la inauguración de la fábrica de quesos Tellechea. En 2019 abrieron su primer local al público sobre la calle Güemes, acercando sus productos directamente a la comunidad.

Actualmente, en esa planta se elaboran los productos que se comercializan en los locales de la familia, utilizando leche proveniente del tambo propio, del de su hermano “Juancho”, y del de sus hijos Juan Pablo y Santiago. Este circuito integrado permite garantizar la calidad de la materia prima y sostener un producto con identidad propia.

A esta nueva generación también se suman otros integrantes de la familia que continúan expandiendo el proyecto: Fernando se dedica a la venta de quesos en Capital Federal; Germán lleva adelante su propio local, desde hace dos años, en la esquina de Perón y 25 de Mayo, camino al parque; y Mateo está a cargo de la elaboración de la muzzarella, participando además en el nuevo local ubicado en Massey 690.

Más de 100 años después, la historia sigue viva. Hoy las nuevas generaciones de la familia Tellechea mantienen intacto el espíritu de trabajo, producción y compromiso con sus raíces, sumando valor a través de la elaboración de quesos y la apertura de una nueva quesería en el centro de Lincoln.

El nuevo local no solo ofrece productos: también cuenta una historia. La historia de una familia que creció con la ciudad, apostando siempre por el trabajo, la calidad y el valor de sus raíces.