El FMI advirtió sobre dificultades para cumplir la meta de reservas y pidió modificaciones en la política cambiaria
ECONOMÍA. El organismo reconoció que acumular reservas será “un desafío” para Argentina y presionó al Gobierno a variar el esquema cambiario. También admitió que el retorno a los mercados internacionales recién se dará cuando “sea oportuno”.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner el foco en la situación cambiaria del país y advirtió que Argentina no cumplirá la meta de acumulación de reservas prevista para fin de año.
En su conferencia de prensa habitual, la vocera del organismo, Julie Kozack, afirmó que las políticas monetarias y cambiarias deberán ajustarse para acelerar la acumulación de dólares en el Banco Central, al tiempo en que admitió que llegar al objetivo pactado “será un desafío”, una forma diplomática de reconocer que el país no alcanzará lo previsto.
Kozack sostuvo que fortalecer las reservas es clave para reducir la vulnerabilidad ante shocks externos y mejorar la percepción de los mercados sobre la deuda argentina, lo que permitiría un acceso más favorable al financiamiento internacional. En este sentido reconoció que el regreso del país a los mercados globales solo ocurrirá cuando “sea oportuno”, dejando claro que actualmente las condiciones no están dadas.
La admisión del FMI ha llegado en un momento en el que las reservas netas del Banco Central continúan en terreno negativo, en torno a los U$S 16.000 millones, y en el que el ministro Luis Caputo insiste en que el Gobierno ha sido “comprador serial de reservas”, minimizando la falta de acumulación real. Sin embargo, el organismo ha sido explícito al señalar que se necesitan cambios en la política cambiaria que permitan una “trayectoria más ambiciosa” de recomposición del stock de dólares.
El planteo del fondo deja sobre la mesa dos caminos posibles para que Argentina acelere la acumulación: una devaluación del tipo de cambio o un endurecimiento del cepo. La primera opción es la que históricamente ha promovido el organismo, ya que considera que un dólar más alto favorece el ingreso de divisas. Pero ese escenario choca contra los intereses estratégicos de Estados Unidos —principal accionista del FMI—, en medio de negociaciones comerciales regionales. La segunda alternativa, volver a cerrar completamente el cepo, es algo que el fondo no acompañaría, ya que impulsa la liberalización del flujo de capitales.
De esta manera, el Gobierno queda atrapado en una paradoja: sostener un dólar relativamente barato desalienta la acumulación de reservas, pero modificar el tipo de cambio implicaría costos políticos y económicos significativos. Para el FMI, el esquema actual es insostenible y compromete la estabilidad del programa acordado en abril.
Kozack también evitó adelantar si Argentina pedirá un waiver, es decir, una dispensa por incumplimiento de metas. Señaló que ese análisis se realizará recién en la próxima revisión técnica, prevista para enero, cuando una misión del organismo viajará al país para evaluar los avances del último trimestre.
Por otro lado, el fondo se mostró cauto respecto de si el swap con Estados Unidos podrá computarse como parte de las reservas netas del Banco Central. La vocera dijo que existe un “marco técnico” para evaluar esos instrumentos y que los detalles se conocerán en el próximo staff report.
A pesar de los señalamientos y las advertencias, el FMI volvió a respaldar al Ejecutivo de Javier Milei. Destacó el “progreso en la estabilidad macroeconómica” y reiteró la necesidad de avanzar en reformas estructurales, como la reducción de subsidios, nuevas desregulaciones y cambios en el mercado laboral. Un apoyo político que, sin embargo, convive con crecientes tensiones técnicas en torno a la política cambiaria y la fragilidad de las reservas.
