El ARTE se ama
Hacer arte es sentir el dolor de lo inacabado. Hacer arte es una constante búsqueda de uno mismo, con la enorme responsabilidad que implica nunca ser absoluto. Hacer arte es despellejarse de las memorias, las personas, el espacio físico, lo imaginario. Hacer arte es amar. El arte y el artista son inseparables, porque comparten una intimidad mágica y solitaria que se refleja en la obra, pero se sostiene en la propia vida.
Siempre es una contradicción de placer ver a artistas hablando sobre su arte, y es por eso que debo recomendar el libro “Escribir”, de Marguerite Duras, y la película “Jay Kelly”, de Noah Baumbach.
“Escribir”, de Marguerite Duras
“El dolor de escribir nunca desaparece”. Marguerite Duras fue escritora y directora de cine, una artista francesa revolucionaria. En este libro, ella reflexiona sobre eso: escribir, qué significa para ella y cómo se entrelaza con su vida. Con frases inolvidables, habla de una escritura solitaria, política, pasional, hechizante, dolorosa. Habla de escribir y de su mundo, porque su mundo está escrito; esa es la vida del escritor.
“Jay Kelly”, de Noah Baumbach
“All my memories are movies”. Esta película cuenta la vida de Jay Kelly, interpretado por el gran George Clooney, casi como si fuera su propia historia. Kelly es un actor de Hollywood que, luego de más de treinta y cinco años de carrera, recuerda su vida de fama, en una crisis donde, entre flashbacks perfectamente introducidos, un guión emocionante y un viaje tragicómico, reflexiona sobre sus relaciones, sus elecciones y especialmente qué significa el cine para él. Noah Baumbach es uno de los mejores directores para contar este tipo de historias, sin excentricidades pero siempre con profundidad. En cada escena de esta película, visualmente hermosa, se materializa el amor por el arte, la melancolía del cine.
Por Sabrina Curci.
