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Del hockey del interior al desafío de crecer en Gimnasia y Esgrima La Plata

DEPORTES. Santino Romiti es jugador del plantel masculino que compite en el Torneo Metropolitano C2 y parte del cuerpo técnico de la tira A femenina. El joven linqueño construye su camino en el “Lobo”, combinando alto rendimiento, compromiso y vocación formativa.

El recorrido de Santino Romiti en el hockey comenzó en 2021, en un contexto particular, marcado por la salida de la pandemia. “Un profesor del gimnasio al que iba me contó que Rivadavia estaba armando hockey masculino, mayormente con chicos sin experiencia, y ahí decidí empezar”, recuerda. Aunque siempre priorizó el fútbol, el hockey era un deporte que lo atraía desde hacía tiempo.

Su paso por el Albirrojo fue determinante, no solo desde el aspecto deportivo, sino también desde el humano. “Fue un lugar que me transmitió la pasión por el deporte y me permitió encontrar grandes personas que hoy son mis amigos. Ojalá algún día podamos compartir una cancha”, expresa, aun cuando no llegó a disputar partidos oficiales.

El salto al hockey metropolitano llegó con su incorporación a Gimnasia y Esgrima La Plata, una experiencia que marcó un antes y un después. “Fue un cambio enorme: la velocidad del juego es mayor y los entrenamientos son distintos. Eso también te cambia la forma de ver el deporte”, explica Romiti.

Competir en un club con la historia y la magnitud del “Lobo” implicó asumir una responsabilidad diferente. “Cuando no sos de La Plata, tal vez no dimensionás lo que es Gimnasia, pero, cuando llegás y conocés la cantidad de gente que sigue al ‘Lobo’, entendés el lugar que ocupa el club”, señala. Y destaca: “El cariño con el que te recibe la gente lo hace aún más grande”.

Ese crecimiento deportivo también impactó en su desarrollo personal. “Me cambió la forma de vivir el deporte. Entendí que no alcanza solo con lo técnico; trabajar la mentalidad y comprender la simpleza del juego te permite estar en el torneo más importante del país”, sostiene.

Paralelamente, Romiti comenzó a involucrarse en la dirección técnica, un rol que siempre despertó interés en él. “Siempre me gustaron la planificación de los entrenamientos, el trabajo mental y los desafíos tácticos”, cuenta. En 2024 dio sus primeros pasos como entrenador y, un año después, se sumó al trabajo con las divisiones formativas femeninas. Más tarde le llegó la posibilidad de integrar el cuerpo técnico de la tira A femenina. “Cuando la coordinadora Lucía Romagnioli me propuso formar parte del cuerpo técnico de la máxima División, no lo dudé. Entendí que necesitaba rodearme de gente con experiencia para seguir creciendo”, recuerda, destacando el aprendizaje con el director técnico Juan Pablo Cañete.

Combinar los roles de jugador y entrenador le aporta una mirada integral del juego. “Ser jugador te ayuda a entender lo que pasa dentro de la cancha, los momentos del proceso y que equivocarse también es parte del aprendizaje”, afirma.

Desde el banco, el desafío es otro. “Somos los que proponemos una idea de juego, analizamos a los rivales y tomamos decisiones que influyen directamente en el partido”, dice.

En cuanto a los objetivos del hockey femenino de Gimnasia, Romiti destaca la importancia de consolidarse tras el ascenso. “Entendimos que primero teníamos que hacernos fuertes en la categoría y lo logramos. Formar un equipo con jugadoras del club y sumar experiencia es lo que nos permite seguir creciendo”, asegura.

Desde su rol de entrenador, remarca valores que van más allá del resultado. “Lo principal es que disfruten del deporte. El club es un espacio de formación, de amistad y de contención, y eso es fundamental en los tiempos en los que vivimos”, enfatiza.

Sobre el hockey del interior, reconoce las dificultades actuales, aunque resalta su importancia. “Quizás quedó un poco atrás en comparación con las grandes ciudades, pero sigue siendo un gran semillero y cada vez más observado por los seleccionados”, confiesa.

A quienes recién comienzan, Romiti les deja un mensaje claro. “Les digo que busquen ser protagonistas, que pregunten, que trabajen mucho la cabeza. Hoy la mentalidad es clave si se quiere llegar a niveles altos”, aconseja.

De cara al futuro, sin embargo, elige vivir el presente. “Como jugador, disfruto el momento, y el día que me canse lo dejaré. Como entrenador, quiero seguir capacitándome, creciendo y sumando herramientas para que las jugadoras y el club puedan llegar a los grandes niveles del hockey nacional”, concluye.