De Lincoln a Mozambique: el cura Guillermo Gómez creó un San Lorenzo africano a través del fútbol y la inclusión
INTERNACIONALES. El sacerdote, quien hasta 2025 desarrollaba su tarea pastoral en la ciudad, impulsa un proyecto social y deportivo inspirado en los valores fundacionales de San Lorenzo de Almagro.
A más de 9.000 kilómetros de Lincoln, una historia de inclusión, comunidad y fútbol comenzó a escribirse en el norte de Mozambique de la mano del sacerdote argentino Guillermo Gómez, quien tuvo un importante paso pastoral por Lincoln antes de emprender su misión en África.
La iniciativa, inspirada en el espíritu fundacional de San Lorenzo de Almagro y en la figura del padre Lorenzo Massa, nació de una escena simple: una pelota rodando entre chicos y jóvenes de la comunidad de Quixaxe, en la provincia mozambiqueña de Nampula.
“Todo comenzó con una pelota de fútbol”, contó Gómez, oriundo de Trenque Lauquen y sacerdote de la diócesis de Nueve de Julio, quien hasta mayo de 2025 se desempeñaba como cura en Lincoln. Antes de partir, durante su despedida, recibió como regalo una pelota confeccionada por la cooperativa “El Pase”, integrada por personas privadas de la libertad en proceso de reinserción.
Ese gesto simbólico terminó convirtiéndose en el punto de partida de una experiencia que hoy combina deporte, inclusión social y trabajo comunitario.
El sacerdote llegó a Mozambique el 12 de mayo del año pasado para integrarse a una misión católica impulsada desde la diócesis de Nueve de Julio, motivada también por el llamado del papa Francisco a salir al encuentro de los sectores más vulnerables. “Me había quedado resonando ese mensaje de ir hacia quienes más necesitan”, recordó Gómez.
En Quixaxe empezó trabajando en la creación de la parroquia “San Pedro”, pero rápidamente descubrió que el fútbol podía convertirse en una herramienta de encuentro y transformación sociales.
Apenas infló la pelota y la lanzó entre un grupo de jóvenes, el idioma dejó de ser una barrera. “La respuesta fue inmediata”, relató. Desde entonces, los chicos comenzaron a acercarse diariamente para pedirle prestada la pelota y participar de los entrenamientos.
Con el curso de los meses, la propia comunidad impulsó la idea de formar equipos de fútbol. Y no solo masculinos: también surgió el primer equipo femenino de Quixaxe, un hecho inédito para la región.

Con apoyo de la peña azulgrana de Lincoln, colaboradores de Rafaela y referentes vinculados con San Lorenzo de Almagro, llegaron camisetas azulgranas y blancas que permitieron darle forma al Clube Atlético São Lourenço de Moçambique.
El estreno oficial se produjo durante Pascuas en un partido femenino disputado en una cancha improvisada, pero cargado de simbolismo. “En una comunidad donde casi no existen espacios de participación social, mucho menos para las mujeres, el fútbol abrió una puerta inesperada”, explicó el sacerdote.
Además de los equipos, el proyecto comenzó a articularse con Scholas Occurrentes, la red internacional promovida por el papa Francisco que utiliza el deporte, el arte y la tecnología como herramientas de inclusión.
Gómez destacó especialmente el compromiso de las jóvenes que participan del equipo femenino. “Ellas son las más apasionadas en los entrenamientos”, aseguró.
Aunque tiene previsto regresar a la Argentina en octubre, el sacerdote admite que le cuesta imaginar dejar atrás la misión. “Por mí, me quedaría”, confesó.
Así, desde su paso por Lincoln hasta las tierras africanas de Quixaxe, Guillermo Gómez continúa replicando una idea centenaria: usar el fútbol como puente para incluir, contener y construir comunidad.
Fuente: Clarín.
