A cinco años de su fallecimiento, Lincoln recuerda a Eduardo Daniel Guerrero, y renueva el pedido de justicia y conciencia vial
LOCALES. Cada 16 de enero vuelve el dolor para la familia del joven linqueño que murió tras ser embestido por un policía que circulaba alcoholizado y en contramano. El próximo domingo, en la esquina de Laprida y Belgrano, se realizará un acto en su memoria.
Este 16 de enero se cumplirá el quinto aniversario del fallecimiento de Eduardo Daniel Guerrero, un joven linqueño cuya muerte conmocionó a la comunidad, y se convirtió en un símbolo de la lucha por justicia y responsabilidad vial. Para sus padres, Itatí Domínguez y Eduardo Guerrero, la fecha vuelve a ser sinónimo de dolor, memoria y resistencia.
En este marco, el domingo 18 de enero, a las 18:00 horas, se llevará adelante un acto en conmemoración a su fallecimiento en la esquina de Laprida y Belgrano, lugar donde sucedió el siniestro.
Eduardo tenía 23 años cuando fue víctima del accidente vial ocurrido la noche del 15 de noviembre de 2020 en la intersección de Belgrano y Laprida. Circulaba en motocicleta junto con su pareja, Priscila Amado, cuando fue embestido por otra moto, conducida por Juan Manuel Odermatt, entonces cabo de la policía montada, quien no estaba en funciones, y manejaba en estado de ebriedad y en contramano.
A consecuencia del impacto, Eduardo sufrió heridas de extrema gravedad, agonizó durante 60 días y finalmente falleció el 16 de enero de 2021 en el hospital de Junín. Su compañera también sufrió lesiones.
Tras un largo proceso judicial, la Cámara de Apelaciones y Garantías de Junín dejó firme la sentencia dictada en primera instancia por el Juzgado Correccional N° 2, que condenó a Odermatt a cuatro años y dos meses de prisión efectiva por el delito de “Homicidio culposo agravado por su condición de funcionario policial y lesiones culposas”. Además, fue inhabilitado para conducir por diez años.
El fallo destaca que el imputado violó de manera grave el deber de cuidado, al conducir con más del doble del alcohol permitido en sangre y en sentido contrario al autorizado. “Esa conducta imprudente tiene relación directa con el resultado fatal del hecho”, señalaron los jueces al ratificar la condena y rechazar el pedido de prisión domiciliaria.
Después de confirmarse la sentencia y de concretarse la detención del expolicía, la familia de Eduardo expresó que el fallo “marca un antes y un después en la justicia”. Y destacó que la condena ha sido posible gracias a una lucha sostenida, el acompañamiento de otros padres de víctimas, el trabajo del abogado de la familia y el apoyo constante de la comunidad.
“‘Edu’ merecía esta justicia. Seguramente él nos dio las fuerzas para llegar hasta acá”, manifestaron. Y remarcaron que la causa también busca generar conciencia: conducir alcoholizado y en contramano puede matar, y no puede haber impunidad frente a este tipo de hechos.
A cinco años de su partida, Eduardo Daniel Guerrero sigue presente en la memoria colectiva de Lincoln, no solo como una víctima, sino también como un nombre que interpela, y que recuerda el valor de la vida y la necesidad de responsabilidad al volante, para que ninguna familia vuelva a atravesar una pérdida evitable.
